1-M: El día que EE.UU. acabó con su fantasma

Barack Obama comparece en La Casa Blanca/ Youtube WhiteHouse

La obsesión de Estados Unidos ha tocado a su fin: Bin Laden. El terrorista que llevaba casi 10 años al frente de la lista de los más buscados, ha caído en una operación en Pakistán.

Al frente del dispositivo han estado dos helicópteros y 20 SEALS, que han acabado con la vida del líder de Al Qaeda además de con uno de sus hijos, dos hombres y  una mujer no identificados.

La captura y muerte de Osama Bin Laden ha sido posible después de que en agosto la CIA recibiera la confirmación de que la pista que seguían desde hacía unos años, y que afirmaba que el líder de los talibanes se escondía en Pakistán, en una urbanización lujosa a dos horas de Islamabad, era sólida.

La confirmación del suceso ha venido dada por Barack Obama que compareció anoche en la Casa Blanca. Aunque el presidente no quiso ahondar en detalles sobre la operación, antes de finalizar el discurso afirmó que finalmente “se ha hecho justicia”.

Discurso de Obama:

Los neoyorkinos celebran en Times Square la noticia:

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Europa y la inmigración I: vías de acceso

La mayoría de los inmigrantes que acceden a territorio español lo hacen por la vía aérea y de manera legal. El procedimiento habitual consiste en entrar como turistas por lo que transcurridos tres meses, aunque su entrada haya sido legal, pasan a una situación de irregularidad.

Las vías terrestres han cobrado mayor relevancia en los últimos años, debido al gran número de países de Europa del Este que son candidatos a ingresar en la Unión Europea.

Sin embargo, el número de personas que acceden al país por vía marítima en barcos mercantes y pesqueros es más reducido.  Por el contrario, con relativa frecuencia llegan a nuestras costas cayucos o pateras con grupos de entre treinta y cien personas.

España es el país de la Unión Europea donde la inmigración está experimentando un mayor crecimiento debido en parte al endurecimiento en las  condiciones de entrada de EE.UU., la pérdida de atractivo de otros destinos tradicionales (Venezuela, Argentina), la crisis económica (países asiáticos e iberoamericanos) y debido a la especial ubicación geográfica de España.

La seguridad privada en países en conflicto, un negocio rentable

Las sociedades militares privadas, activas en un centenar de países, realizan un volumen de negocios de 100.000 millones de dólares, que se duplicó en 2010. A estas empresas se las ha llegado a calificar como “ejércitos de mercenarios”, ya que,  los mercenarios son “soldados que luchan o participan en un conflicto bélico por su beneficio económico y personal, normalmente con poca o nula consideración en la ideología, nacionalidad o preferencias políticas con el bando para el que lucha”.

Private army/ CC MATEUS_27:24&25

Sin embargo, las Empresas Militares Privadas, se definen como empresas que  “ofrecen servicios o asesoramiento de carácter militar”. Así mismo, también son conocidas como “contratistas de seguridad privada, corporaciones militares privadas, empresas militares privadas, proveedoras de servicios militares” y de manera más genérica, “industria militar privada”. En el argot militar son llamadas EPDS o PMC (en español e inglés).

Dentro de los servicios que ofertan, se encuentra aquellos propios de los cuerpos de seguridad que brinda el ejército o los cuerpos policiales, aunque en menor escala. Esto se debe en parte al estatus que ostentan estos cuerpos, por lo que según las leyes internacionales, pueden ser denominados como combatientes ilegales, lo que podría dar lugar a que fueran privados de derechos que sí tienen los soldados de un ejército. Pese a ello, el estatus jurídico de los contratistas militares es dudoso en algunos casos, ya que países como EE.UU. no tienen firmados la totalidad o parte de las convenciones internacionales que definen quién es un mercenario en caso de guerra y cuáles son sus derechos.

Los PMC prestan entrenamiento a fuerzas locales con el objetivo de que en un futuro sutituyan a las fuerzas armadas presentes en dichos territorios, aunque también son empleadas para ofrecer servicios de seguridad en un lugar concreto. Por lo tanto, las empresas militares privadas se concentran geográficamente en áreas conflictivas, preferentemente en escenarios de baja intensidad bélica o con enfrentamientos no convencionales, como la guerra de guerrillas.

En la actualidad, las empresas militares privadas están presentes en países como Iraq, prestando servicios de escolta y entrenamiento, o en Colombia, pilotando aviones y helicópteros que localizan y destruyen los cultivos de coca. La mayoría de los contratistas y empresas de este tipo son de origen estadounidense, requiriendo una licencia especial otorgada por su gobierno para poder operar.

 

 

La falta de libertad de expresión auspicia las revueltas en el norte de África

La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU (1948) estipula en su artículo 19, referido a los derechos civiles y políticos, en el apartado dedicado libertad de expresión y prensa que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Protesta árabe/ CC americanistadechiapas

El norte de África, que se ha visto envuelto en numerosas revueltas en contra de los dictadores que gobiernan sus países, carece de este derecho fundamental.  Los medios de comunicación de estos territorios han sufrido un estrecho control gubernamental en un intento de frenar publicaciones que consideran tabú o desestabilizadoras. Directores y periodistas de cualquier ámbito de la comunicación, ya sean grandes o pequeños medios, han debido atenerse a normas establecidas por los regímenes a la hora de realizar su trabajo.

En este intento de ser “periodistas”, los trabajadores se veían obligados a evitar temas conflictivos y que podrían poner al descubierto la corrupción de las altas instituciones. No acatar estas normas escritas (o no escritas) era un billete al acoso, el desprestigio, condenas por insumisión o contra el régimen, etc.

Lo que se publicaba debía pasar el filtro de lo políticamente correcto dentro de los estándares establecidos por el Gobierno. A esta situación no se la puede denominar censura, porque sería algo de carácter medianamente temporal o puntual. Lo que se ha venido practicando durante años en países del norte de África ha sido la nulidad de libertad de expresión y prensa.